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miércoles, junio 25

De sorpresa Ades me envió el libro CalleCorreos digitalizado porque según me comenta ha habido algotra persona interesada para lo que es su descarga en línea. Y así es!!! la versión online de aquel libro del cual ya se han hecho dos reseñas en éste blog. Para refrescar la mente de los distraídos acá está la reseña del mismo: el libro se compone de dos partes, la primera narrada por Amalia y Marcos y en ésta encontrarán la poesía de Ades, la cual es hermosa!!! y la segunda, la de éste servidor es una parte en teatro cuyos personajes principales son Marcos y Amalia. Por aquellos años no tenía muy claro el asunto del teatro, pero fue un experimento fortuito muy agradable. Para todos ustedes, en re-lanzamiento sin pompa, vino, alquiler de salón, búsqueda de micrófonos, impresión de invitaciones, sudor, nervios y demás, acá está el CalleCorreos. Gracias Ades!!!

domingo, mayo 11

Hago una nueva parada en éste viaje para saludar a todos y todas. Posiblemente sean pocos quienes visitan la fábrica, pero sepan que pocos o no, estoy muy agradecido con los comentarios que pasan por el aire en constante viaje. La fábrica de viajar sigue visitando mundos insospechados y el diseño se ha ido mejorando lentamente, es parte del proceso. Juntos hemos reido y lo seguiremos haciendo por lo que nos quede, que en éstos tiempos ya no se sabe qué sucederá tecnológicamente hablando. Pero mientras se averigua, acá seguiremos viajando abriendo brazos, respirando, cayendo, subiendo, perdiéndonos y encontrándonos, para ver todo y a todos desde arriba, muy alto, en secreto, en relámpagos, en fin, viajando como viajantes que somos.


sábado, mayo 10

Hoy es un día a toda madre. Escucho Mother de Pink Floyd y posteo esto para celebrar el día. Desde acá saludo a las madres que nos visitan (que asumo son pocas o nulas, pero igual, acá está). Haciendo una parada, me adentro al uso de la palabra madre. Se dice, por ejemplo, hijuesumadre a aquella persona que resulta ser intrépida o abusadora, aunque también puede aplicarse el término de forma despectiva al decir: ese hijuesumadre. El hijuesumadre anterior, es decir, anterior al despectivo, puede ejemplificarse de la siguiente forma: ese hijuesumadre se fue sin pagar. Se alude, entonces, a una persona que obra de forma disimulada, oculta, inteligentemente maliciosa. Existen muchos otros usos para la palabra madre o hijuesumadre. Por ejemplo, está el hijuesumadre chistoso: el hijuesumadre se fue sin pagar. Sí... ustedes creerán que se trata del mismo hijuesumadre anterior, el despectivo. Pero todo cambia conforme la modulación y tono, es decir, en la forma en que se diga. Este otro hijuesumadre puede ser dicho con una sonrisa en los labios, apuntando entonces a que el hijuesumadre que se fue es un hijuesumadre divertido, igualmente intrépido pero creativo. El hijuesumadre malparido es otra forma diametralmente distinta de hacer uso del hijuesumadre. Acá, el hijuesumadre es acentuado con un malparido, lo que nos indica el repudio total. No se trata de un hijuesumadre divertido ni intrépido, va mas allá de lo despectivo, se vuelve un hijuesumadre molesto, aunque ésto claro, cambiará según la forma en que se diga. No se trata acá de agotar todas las acepciónes de la palabra o su uso, simplemente de ver que depende mucho de la forma en que se diga.

Feliz día de las madres y felicidades a todos los hijuesusmadres!!!!

Pink Floyd nos canta Mother


sábado, mayo 3


Patrick Süskind es un escritor alemán que ha incursionado en muchísimos estilos literarios, que van desde la dramaturgia, novela, guiones para cine y televisión. Mejor conocido por su novela "El Perfume" (que recientemente fue llevada al cine), Süskind ha escrito también cuentos como La historia del señor Sommer. Se trata de una lección magistral sobre la forma de construir una narración y acá he seleccionado un extracto fantástico, que por supuesto, tiene que ver con música.

El Fa sostenido de Marie-Louise-Funkel:

Aún hoy no acabo de comprender cómo pude cometer la equivocación la segunda vez. Probablemente estaba tan atento a no fallar que imaginaba un fa sostenido detrás de cada nota. Si de mí hubiera dependido, no hubiera tocado más que fas sostenidos desde el principio, y tenía que hacer un esfuerzo para contenerme. Fa sostenido todavía no… todavía no… Hasta que, al llegar el momento, volvía tocar un fa en lugar de un fa sostenido. Ella se puso colorada como un tomate y empezó a chillar: ¡pero será posible! ¡Fa sostenido he dicho, por todos los diablos! ¡Fa sostenido! ¿Es que no sabes lo que es un fa sostenido, zoquete? ¡Escucha! –deng-deng. Y, con un índice que, tras décadas de enseñanza, tenía la yema tan aplastada como una moneda de diez centavos, pulsaba la negra que estaba al lado del sol. ¡Esto es un fa sostenido…! –deng-deng- Esto es… -Entonces tuvo ganas de estornudar. Estornudó, se pasó rápidamente el mencionado dedo índice por el bigote y pulsó la tecla otras dos o tres veces mientras chillaba: ¡esto es un fa sostenido, esto es un fa sostenido…! Luego, se sacó el pañuelo de la manga y se sonó.

Yo me quedé mirando el fa sostenido y me puse blanco. En el borde de la tecla había quedado pegado un moco fresco, reluciente, entre verde y amarillo, de un dedo de largo, ancho como un lápiz y retorcido como un gusano que, con el estornudo había pasado de la nariz de la señorita Funkel al bigote, luego, al limpiarse, del bigote al dedo y del dedo al fa sostenido. ¡Otra vez desde el principio!-gruñó la voz a mi lado. Uno, dos, tres, cuatro… y empezamos a tocar. Los treinta segundos siguientes fueron los peores de mi vida. Yo notaba que la cara se me quedaba sin sangre y que la nuca me sudaba de angustia. Se me erizaba el pelo, las orejas me ardían, luego se congelaban y al fin se quedaban sordas, como si me las hubieran tapado, de tal modo que apenas oía ya la graciosa melodía de Antón Diabelli que yo tocaba mecánicamente, sin mirar la partitura. Era la tercera vez y los dedos se movían solos; pero yo, con los ojos muy abiertos, miraba la fina tecla negra al lado del sol que tenía el moco de Marie-Louise-Funkel…todavía siete compases, seis… imposible pulsar la tecla sin apoyar el dedo en el moco…todavía cinco compases, cuatro… pero, si no la tocaba y, por tercera vez, tocaba un fa en lugar de un fa sostenido, entonces…tres compases…!OH, Dios mío, haz un milagro! ¡Di algo! ¡Haz algo! ¡Que se abra la tierra! ¡Destruye el piano! ¡Haz que el tiempo corra hacia atrás para que yo no tenga que tocar el fa sostenido!... dos compases, uno… y el buen Dios callaba y no hacía nada, y el último y terrible compás había llegado, compuesto, todavía lo recuerdo, por seis corcheas que bajaban del la hasta el fa sostenido y una semicorchea que desembocaban en el sol… y mis dedos bajaron por la escala de corcheas como en un infierno, re-do-si-la-sol… ¡ahora fa sostenido!, gritó la voz a mi lado… y yo, sabiendo perfectamente lo que hacía, con absoluto desprecio de la muerte, toqué fa.

Y para ponerle música al relato, acá un tema de Luis Pescetti: el moco


sábado, abril 19

Todo comenzó una mañana. Al abrir el closet descubrí -horrorizado- que una de mis camisetas favoritas tenía hoyos. Cosa curiosa. Pensé que seguramente había sido un descuido de mi parte y que bueno, qué se le va a hacer. Al cabo de unos días, otra camiseta tenía un hoyo, en el mismo lugar que la anterior. Cosa más curiosa. Pensé que seguramente había sido otro descuido y no presté atención. Fue a la tercera vez que empezó a preocuparme. Los hoyos estaban ubicados sistemáticamente en el mismo lugar: al lado derecho, en la parte baja -unos seis centímetros arriba-. Tendría que ser un descuido igual de sistemático de mi parte, pero eso era ya paranóico. En cuestión de días, fui descubriendo que cada camiseta que usaba tenía los mismos hoyos y en las mismas cantidades. Esto ya parecía obra del demonio mismo... Por esos días escuchaba la cumbia de los aburridos de Calle 13 -tema simpático por cierto- y en una parte reza: "los que huelen a meado de viejito". Y me dije: como la naftalina...
De la naftalina tengo recuerdos de mi infancia y adolescencia, cuando en el centro de la ciudad, justamente a la altura de la octava calle con novena avenida, frente al almacén Magno -que de Magno solo quedó el nombre, pues se ha convertido en una especie de tienda de barrio desolada-, se situaban los vendedores de éstas bolitas -que ya investigando encontré, y cito-: "el naftaleno, C10H8, es un sólido blanco que se volatiliza fácilmente y se produce naturalmente cuando se queman combustibles. También se llama alquitrán blanco y alcanfor blanco, y se ha usado en bolas y escamas para polillas. Tiene un olor fuerte, aunque no desagradable"- aunque con ésto último no estoy para nada de acuerdo.
Pues bien, éstos vendedores ofrecían la naftalina en sus empaques tradicionales y vaya si el hedor no era bárbaro, había que cambiarse de ascera o taparse la nariz al pasar junto a ellos. Y sí... olía a meado de viejito.
Entonces tuve que comprar la dichosa naftalina. El carro quedó apestando por días y aún así me atreví a colocar una bolita dentro del closet. En ésto, fui descubriendo los gustos y preferencias de ésta polilla. Primeramente, descubrí -y estoy muy agradecido- que la polilla no es fan de StarWars, puesto que ninguna de mis camisetas galácticas tiene hoyos. Luego, pude darme cuenta que en cierta forma, la polilla es carnívora, ésto porque agujereó -en un principio y con saña- las camisetas con motivos de animales (vacas, venados). Seguramente se aburrió del sabor de éstas y cambió por el café. Porque también le gusta el café. Me di cuenta porque empezó a agujerear las camisetas que traje de Colombia y que tienen, por supuesto, motivos con ésta bebida espirituosa. Cuando ya hubo saciado sus enfermizas ancias, ésta polilla (y digo ésta porque no creo que sean dos o más. No puede haber dos o más polillas tan viles, tan sistemáticas, con gustos tan parecidos) arremetió con cuanta camiseta pudo. Un cajón arriba se encuentra ropa de lana, algodón y poliéster que pensé sería su plato fuerte. Pero no fue así. La polilla de mierda solo quería comerse las camisetas. Arriba de ella había un suculento banquete pero ésta prefirió las camisetas. Y la naftalina pareciera no surtir efecto.
Todas las mañanas, cuando salgo tarareo la cumbia de los aburridos. Y es que presiento que cuando uso las camisetas, seguramente la gente andará diciendo por ahí que huelo a meado de viejito.




Como no tengo Nopol -que en realidad no pareciera ser el producto idóneo-, acá les dejo a Les Luthiers que nos cantan la canción del matapolillas.

miércoles, abril 2



Debo confirmar que me esperaba un título más rebuscado. Fantaseando antes de su estreno preguntaba: qué nombre le colocarán? y las respuestas que surgieron fueron...tal vez: Las aventuras de un loco barbero en apuros, o mejor Las locas aventuras de un barbero malvado y en apuros... pero gracias al cielo quedó el título original: El barbero demoníaco de la calle Fleet: Sweeney Tood.
Como siempre sucede con las películas de Burton, fuimos con Laura colmados de emoción, no importó incluso que nos golpearan el carro al dejarlo estacionado... no importó llegar a un cine maloliente y casi olvidado... era nada más y nada menos que la nueva película de Tim Burton y nuevamente estarían Helena Bonham Carter y el señor Depp... pero lejos de gozarlo verdaderamente, el film no nos dio chance de comentarlo ampliamente, como ha sucedido con otras películas de Burton, que uno no se cansa de hablar de ellas.
Es un musical, en principio eso podía significar que las actuaciónes quedaran opacadas por el sentido musical del film. Y eso exactamente sucedió. Aún así, sabiendo que era una obra de Broodway el desencanto fue en crecendo. Los aciertos siempre serán los escenarios usuales de Burton -no, por hoy no es Tim, de castigo-, buenas, mas no magníficas atmósferas y algun que otro destello por ahí. Sangrienta, como se acostumbra en éstas épocas... ésto nos soprendió de Burton, pero de igual forma, la historia tenía que tener el elemento sanguinario, sin el cual el título de demoníaco no tendría sentido, y no lo tuvo a mi parecer, a pesar de todos los esfuerzos por hacernoslo creer. Sweeney Tood era un personaje egoista y con deseos de venganza. Se me hizo más demoníaco el papel que interpretó Bonham Carter. Esa doña sí tenía la mente retorcida.
Pese a todo, Burton ha dicho que se trata de una historia para niños... un tanto extraños, pero para niños. Eso no lo sé, porque la sala estaba vacía.


sábado, marzo 29

Y bien, ya Ades en otra oportunidad realizó un video sobre éste libro y lo subió al blog de la fábrica. Por cierto -pude acceder a las pruebas de grabación y es realmente cómico-.

Esta es la portada del libro Callecorreos, que escribimos Ades y yo hace ya un buen rato, quizá unos cuatro años, quizá más... no recuerdo bien, todavía tenía pelo, todavía no había blogs. La historia de cómo surgió éste proyecto es más o menos así:

Cierto día hablamos sobre la existencia de dos personajes: Amalia y Marcos. Coincidentemente, ambos trabajabamos en ése momento en la construcción de una historia sobre éstos dos personajes sin saberlo!!!!! Fue algo muy extraño, mágico y único, sobre todo tomando en cuenta que teníamos poco tiempo de conocernos y no hablamos de nuestros trabajos literarios. Decidimos, sin más, juntar ambas historias en un libro. Lo más curioso de todo fue saber que en la historia de Ades, Amalia le envía cartas a Marcos y éste a su vez lo hace con Amalia, y en la historia de Antonio, Marcos busca a Amalia y ésta a su vez lo hace con Marcos, lo cual resultaba ser más que coincidencia.
El proyecto dio inicio al tener terminados ambos textos, un poemario en la primera parte y una obra de teatro en la segunda. Luego vino el proceso de diagramación que lamentablemente no pudo concretarse como originalmente fue planteado y la portada fue lo único que se conservó intacto (en el original, habría diagramación con algunos elementos en las páginas interiores). El nexo entre ambas historias quedó resumido en una ventana, por donde Marcos y Amalia escribían su historia propia y fue ésta justamente la imágen principal del libro. Ahora bien, por qué Callecorreos? Quizá Ades tenga su propia versión del asunto, yo puedo escribir la mía: con anterioridad vivía abajo de la calle del edificio de correos de la ciudad capital. Al salir de casa, podía ver a diario el arco de éste edificio que alberga las oficinas de correos y telégrafos construido a finales de los años ´30s. La historia de Marcos y Amalia que yo escribía tenía por escenario la línea del tren, y ésta pasa justamente bajo la Calle de Correos, y como en la historia de Ades, Amalia y Marcos se envían cartas, no hubo que pensarlo demasiado, así surgió Callecorreos. Las historias, sumadas a la imágen de la ventana y los elementos propios de la calle, como pueden ser señales de tránsito, asentaron el título del libro.
El proceso de producción del libro fue un reto pues al no contar con los recursos para pagarnos una editorial lo hicimos a través del proyecto Zoom, una idea que anda en el aire por ahora. Fue así como con paciencia y orden, recopilamos los materiales necesarios para concretizar el sueño, ésto sumado a la cantidad de amigos que estuvieron siempre pendientes de nosotros, colaborando en todo lo posible.
Una impresora prestada, tazas de café y tormentas de ideas fueron la tónica que definió el proceso de impresión de los ejemplares, donde había que resolver algunos detalles importantes, entre ellos, cómo hacer que el libro estuviera unido en sus páginas, pero como siempre nos ha faltado un tornillo, esa vez decidimos abrir boquetes a las hojas y literalmente "atornillar los libros", lo cual le dio un carácter extraño. Muy extraño, pero ésto llamó la atención de inmediato.

Se terminaron de imprimir los libros, calculando un tiraje de 100 ejemplares. Recuerdo las llamadas que hacía a Ades, quien más de una vez se había desvelado terminando de imprimir los libros en el afan de terminarlos para la fecha estipulada ya que como imaginarán habíamos planificado una presentación con toda la pompa del caso. Para ello, contratamos el bar de una sala de cine el cual imprimía un efecto muy profesional a todo el proyecto. Luego de atornillar y desatornillar, compaginar y desconpaginar, sudar frío, no dormir y un interminable listado de etcéteras, el libro estaba casi listo. Aún en la etapa final surgieron inconvenientes. Anécdota: la casa donde Ades vive está situada en el lugar más humedo del mundo, los libros sucumbieron ante los efectos de la naturaleza, por lo que al final hubo un buen número de ejemplares que parecía habían sido rescatados de una inundación. De hecho, si mal no recuerdo, hubo una pequeña inundación en la casa de Ades días antes de la presentación, los libros estaban sobre una alfombra que por algún motivo por la noche se humedeció lo suficiente como para complicarnos la existencia.

Pero el show debía continuar. Llegó el día de la presentación, a la cual asistió un numeroso grupo de personas, de hecho, el lugar se llenó. Muchos nervios, pero al final todo salió perfecto. Se vendieron libros, se firmó autógrafos, se bebió buen vino, hubo charla amena, risas, felicitaciones y demás. Después de ésta presentación hubo otras dos más, que tuvieron el mismo éxito que la primera. Se repartieron libros entre algunas librerías y por un buen tiempo se habló de Callecorreos.

En síntesis, el proyecto que hicimos fue muy hermoso. Siempre creeré que son esas experiencias las que uno realmente extraña. De pronto y por acá aparecerán las historias de Amalia y Marcos contadas por Ades y el chino. De pronto y sí.

martes, marzo 25

Tiempos de producción. Para éste momento, ya está escrita la primera escena de la nueva obra de teatro cuyo nombre revelaré en otra oportunidad. Por acá aparecerán extractos de la misma, cuando sea prudente, mientras tanto atentos a la información sobre las presentaciónes de Los Gigantes por el contingente de Armadillo Teatro que en principio tiene algunas fechas, todos acá esperamos ver la obra en el Festival de Teatro que se lleva a cabo en la ciudad de Guatemala en el mes de Noviembre.

viernes, marzo 21

"Cambios. Que vengan los cambios", canta Mateos en su excepcional disco Pisanlov.

Las imágenes que ven acá fueron parte de mi habitación por más de un año, se trataba de una escultura (imagen superior), el gran primate (dibujo a tinta) y Astor (imagen inferior). Estas imágenes fueron pintadas en la pared junto a otros muchísimos elementos (cintas de cassette formando marañas, audífonos, cables, manchas, líneas, elementos colgantes y un largo etcétera). Pero a pesar de gustar a muchas personas, personalmente me estaba empezando a parecer ciertamente aburrido. De ellos solo guardo la escultura que fue realizada con papel, algodón y tinta. La habitación que es realmente el estudio donde programo éstos viajes y realizo diversas actividades creativas ha quedado desierta de éstos seres imaginarios que fueron pintados sobre piezas cuadradas de papel que fueron pegadas al muro así que cuando deshice éste gran mural no quedó rastro de nada.
Este viaje nostálgico lo hago porque acabo de encontrar las fotografías de éstas figuras y también escribo porque necesito llenar el lado derecho con algo para alinear el texto con la imágen. Así que han leído algo que no necesitaban leer. Como siempre, click en la imágen para agrandar.

lunes, marzo 17


De lo risible a lo molesto -pasando por lo ridículo-

No se confundan, no hablo de la brutalidad policial como tal, hablo de lo bruto que puede ser un policía. Ignoro si en las sociedades más avanzadas los políticos hacen uso de los recursos públicos para tener ¨seguridad¨, con ésto me refiero a guardaespaldas y un séquito de gorilas que vigilan los pasos de cerca de éstos personajes de la vida pública. Ya había pasado mucho tiempo que no me topaba con éste espectáculo que al principio es risible -ojo, que hablo de algo que sucede en menos de un minuto-. Primero, las sirenas de la carabana presidencial hacen un escándalo. Uno piensa, que posiblemente se trate de una ambulancia que necesita pasar de inmediato, razón por la cual hay que detenerse. Pero ahí empieza lo risible que pasa a lo ridículo: ver una comitiva presidencial conformada por cuatro vehículos y varias motos policiacas que hacen el alto y se adueñan de calles y avenidas con tal que el presidente, el Señor Presidente pase sin complicaciónes. Acá da comienzo lo molesto, porque no hay razón lógica para que el Señor Presidente atropelle la libre locomoción de la población. No tiene ningún derecho de tomarse las calles como amo y señor. Pero así funcionan las cosas en éste pais, al menos, en éste dichoso país. Y el policía -que es un bruto- hace muecas molestas porque al humilde conductor -yo, en éste caso-, le importa un comino que venga el Señor Presidente e intenta en vano hacer uso de su libre derecho de locomoción pensando: qué carajo derecho tiene este pendejo de pasar antes que yo? Pero las cosas, lamentablemente, no funcionan así. Al menos no en éste país. Y bueno, pues no queda más que esperar que la comitiva presidencial pase y atropelle mis derechos, porque bueno... así funcionan las cosas en éste país. Al menos, en éste dichoso país.

jueves, marzo 13


Darse cuenta que el tiempo pasa es algo complicado. Toda mi vida tecnológica ha permanecido en las primeras versiones de los programas que utilizo. Mientras ya existe el Photoshop Cs2 (que ingnoro y no me interesa conocer por qué se llama así), yo seguía utilizando el Photoshop 5. Mientras ya salió el Windows Vista, yo hice berrinche cuando tuve que instalar XP, igual lo hice con el windows 98, pero éste me parecía más eficaz. Mientras en el mercado existen ya las versiones más avanzadas de muchisimos programas, yo continúo explorando las arcaicas versiones y sacándole el jugo a más no poder. Pero no queda de otra. El mundo tecnológico avanza a pasos agigantados y los que quedamos atrás somos los menos. Y es altamente molesto cuando por fin consigues el programa que necesitas y tu máquina te llena la pantalla de errores y advertencias sobre el Packservice y no se qué otras vainas. Entonces te das cuenta que has quedado muy atrás, quizá años luz... no queda más que desinstalar el nuevo programa y volver al anterior, pero ésto tampoco sirve porque el nuevo programa instaló subrepticiamente algunos elementos que desconfiguran lo que ahora quieres hacer, es decir, te quedas sin el uno y sin el otro. Maldición. Esas cosas pasan.

miércoles, marzo 12


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Película del fin de semana

A veces se tiene la suerte de encender el televisor -estando a punto de ver una película que no estas plenamente seguro si será de tu agrado- y descubres que -justo antes de encender el dvd player-, pasan una película en el canal que has puesto -justo, justito antes de insertar el Dvd-. Y te le quedas viendo, y alguien te dice -en este caso, fue mi esposa- ¡hey! esa es la película que te estaba diciendo!!! -eso, eso, fue hace muchas semanas atras-. Stranger than Fiction es una pelicula muy bien dibujada, a pesar de que Will Ferrell ha actuado en películas de dudosa calidad (Ricky Bobby, Bewitched) en su larga trayectoria de más de 50 films. El punto acá es que le creí la actuación y Stranger than Fiction me ha parecido un excelente logro narrativo, al plantearnos que después de diez años de meticuloso trabajo, la novelista Karen Eiffel (Emma Thompson) está a punto de completar su último y potencialmente mejor libro. El último desafío que le queda es pensar cómo matar a su personaje principal, Harold Crick. Lo que no sabe es que Harold Crick (Will Ferrell) está inexplicablemente vivo en la vida real, y, de repente, es consciente de sus palabras. La ficción y la realidad chocan cuando el desconcertado y reacio Harold escucha lo que la autora tiene en mente y se da cuenta de que debe encontrar un modo de cambiar el final. Sin duda una película extraña, con muchos elementos visuales interesantes (Harold Crick tiene la manía de contar las cosas: baldosas, pasos, sepilladas... esto está muy bien ilustrado en el film por medio de números que aparecen en pantalla en forma vectorial). Por otro lado, la historia no deja de ser interesante, en un punto de la historia convergen las vidas de tres personajes que repuntan el final. Muy recomendable esta película, mucho más extraña que la ficción.


jueves, marzo 6

Tal vez no sea un lector, nunca lo he sido. He preferido -en cambio- el dulce arrumaco de los acordes. Pero las cosas cambian, irremediablemente. Desde mi incursión al teatro y las pequeñas satisfacciónes que han acompañado esta labor, sumado esto a haber pisado la capital del teatro mundial, con su Festival de Teatro -aunque, tendré que esperar dos años más para estar en este evento-: Bogotá. En este país maravilloso me fui -como la Calle 13- por debajo de la tierra, como las ardillas, a los bajos mundos. Calles repletas de libreros: muros de libros, baldosas de libros, ventanas de libros, puertas de libros. Un pequeño mundo de papel en el medio de esa gran ciudad. No bastaría una sola tarde para buscar en esas fábricas lo que poco a poco fui recolectando. El resultado, un grupo de libros de teatro, sumados ya a la colección que gentilmente me regaló mi suegro, Jorge Villegas -un aprecio gigante por haberse separado de algunas joyas literarias para entregármelas-. Muchos libros, tantos que incluso creí que jamás tendría el tiempo para leerlos y sin embargo, al día de hoy, solo tengo uno -el que estoy leyendo- que me falta por terminar y otro -el más hermoso quizá-, que estoy leyendo como lo haría un solitario en una isla desierta que sabe que tiene sólo alimento para cierto tiempo y disfruta cada bocado, aunque lo haga en mínimas partes.
Tengo ya una biblioteca... cosa curiosa, anteriormente, tenía una discoteca, pilas de discos que con el tiempo han pasado a un segundo plano -ya ven, la tecnología-, pero aún así, hay otros que por su diseño es dificil resistirse a tener.
El primer libro que tomé de este viaje fue una recopilación de obras de teatro del escritor Nadaista Gonzalo Arango -poeta Nadaista colombiano de los años '70-. Tres obras compiladas en una edición minimalista, que por cierto compré en La Candelaria, en el edificio del Fondo de Cultura Económica del recientemente fallecido arquitecto colombiano Rogelio Salmona. Lo terminé de leer en una semana y me pareció fascinante. Luego, vinieron el resto, se han sumado algunos regalos -como el reciente de Darío Fo que me obsequió Ades-, aunque he definido ya cuáles han sido mis favoritos. En primer término, Guadalupe años Sincuenta, del colectivo teatral La Candelaria -Bogotá-, Los papeles del Infierno, de Enrique Buenaventura, así como otros más ilustrativos como Arquitectos a Escena, El Teatro Malandro de Omar Porras o el Diccionario del Teatro de Patrice Pavis.
Esta pequeña guía serena no la escribo para nada más que compartir este amigable cambio en mi vida. Desde hace algún tiempo -y esto jamás me había sucedido-, frecuento librerías, aunque lamento que las ediciónes de libros de teatro sean casi nulas y sobre todo caras como un berraco.

martes, marzo 4

El sábado 1 de marzo aparecieron los gigantes una vez más. Qué puedo decir, nuevamente complacido, felicito a los Armadillos por esta nueva entrega de todo en las tablas. El público, como siempre, muy receptivo. En el blog de Chicaborges, hizo un análisis muy rico e interesante sobre la obra, visiten Matilisguate y lean lo que se dice de los Gigantes. Desde acá, un saludo a Chicaborges por sus palabras. Muchas muchas gracias. Igual saludo a Ades por el post sobre los Gigantes, un comentario que aprecio muchisimo. Saludos y estamos en el viaje.

domingo, marzo 2

Saludos de nuevo amigos. Hace unos dias anuncié una retirada, sin embargo, he estado reconsiderando la posibilidad de contar cosas -al final de cuentas, de eso se trata esto-, y de ésta forma, impulsado por alguna fuerza extraña he tenido esta idea que puede resumirse en lo que dice este afiche: escribir una historia en tiempo real (o lo que es lo mismo, cuando los contribuyentes puedan hacerlo), a partir de este esquema que he realizado especialmente para este proyecto. Sin más palabras, damos inicio a éste cuento sin título aún. Saludos y veamos hacia donde nos lleva el viento.


Anibal iba perdiendo minutos. No se trata de una broma tonta, no, no se trata de eso. Pensar sobre ello es saber que - en efecto- , se pierden minutos cada día, cada hora y bueno… cada hora nomás. Pero éste no era su caso, porque a pesar de saber que los perdía –esto, como posibilidad cotidiana, claro está-, el hecho dejaba de ser algo puramente teórico y vivencial, se trataba de una situación demasiado real y no aparente. Por eso cuando vio que su reloj andaba al revés pensó que en realidad el tiempo estaba retrocediendo, aunque la posibilidad fuera ínfima. A nadie le ocurre esto –pensó-, mientras le daba golpecitos al reloj, intentando corregir el error . Cualquiera hubiera hecho lo mismo. Claro, aquello era demasiado extraño. Pero asumamos: ¿si sucediera?.

Uno suele desear que el tiempo se detenga o que avance, pero nunca, NUNCA que retroceda. Bueno, esto es generalizar, he conocido personas que lo han deseado, en situaciones extremas. Uno no quiere pasar por lo mismo dos veces, prefiere –en cambio-, saltarse el bochorno. El iba perdiendo minutos. De haber sido al contrario –es decir, que ganase minutos, lo cual es más improbable- las cosas cambiarían rápidamente, no es lo mismo retroceder que avanzar. Pero en esencia, debería ser lo mismo. Sucede que si las cosas avanzaran, es fácil pensar que lo harían rápidamente, y si retrocedieran, lo harían en cámara lenta. Tal vez los automóviles irían en retroceso, tal vez las cosas en vez de caer subirían. ¿Es extraño no?, uno tiende a pensar en retroceso como una situación a la inversa. Lo que sube baja y lo que baja sube; lo que camina vuela y lo que vuela se eleva hasta perderse de vista.

Empezó a frotarse las manos y al poco tiempo apenas si pudo despegar la vista del reloj. Le daba golpecitos tímidos. Pocas veces vio si algún auto pasaba por la calle, imaginando que le salían alas –no a él, al auto-, entre todo, el tiempo también se había detenido. La contradicción era realmente absurda: estaba perdiendo minutos, pero tenía la impresión de que el tiempo se había detenido. Empezó a sudar, sus labios empezaban a secarse. Un vaso de agua. Eso, un vaso de agua con dos hielos. Quizá tres. Icebergs dentro del vaso. Empezaba a indigestarle la situación, porque no tenía una explicación coherente, no había una mano amiga sobre su hombro.

Pronto pasó junto a una relojería, pero continúo su camino sin siquiera voltear a verla. Relojes, relojes –pensó-. Cinco minutos más tarde, corría por la misma calle que ya había recorrido, pero en dirección contraria. Entró a la relojería. Disimuló, se hizo pasar por un simple comprador, deteniéndose sólo para observar los relojes del mostrador. Evidenciaba cierto aire de duda. Parecía sospechoso -de hecho aparentaba serlo de forma nada discreta-. Podría decirse que le restaba únicamente portar un rótulo colgado del cuello con la frase: soy sospechoso, mírenme y no me pierdan de vista.

Para el relojero no pasó inadvertido, pero se sintió tranquilo de tener a Juanita a su lado. Le vio de reojo, la culata de madera, el brillo recién lustrado del cañón.

¿En qué puedo servirle? –preguntó-. ¿Clásico no?. Bueno, a decir verdad es una de esas frases de cajón, no sé por qué pensar que pueda cambiarse por algo como: ¿viene a comprar algo o viene a que pierda mi tiempo mostrándole que los relojes no pueden salir del mostrador levitando?. Eso sería demasiado. Uno no compraría nada. Bueno, hay fórmulas de cortesía pero qué mas da.

Quiero que revise mi reloj –dijo fingiendo distracción.

El joyero lo tomó: un Casio. Hacía tiempo tenía la gana de que algún cliente le diese a revisar un Casio. Y no es que se tratara de un reloj de colección, eso, para nada. Pero cada quien tiene sus fetiches y el de éste relojero eran los Casio.

Aníbal interrumpió la contemplación por parte del relojero, explicando.

¿Sabe?, creo que no me funciona bien.

Eso lo puedo decir únicamente yo –contestó el relojero- absorto en el Casio, comprobando su autenticidad.

A decir verdad, no le veo nada de extraño a éste reloj –respondió luego de un rato-. Las manecillas se mueven…con eso basta. Está un poco sucio… pero un cambio de pulsera le haría bien. Tengo unas de imitación de cuero legítimo. ¿Quiere verlas?

Aníbal no entendía una palabra. Hasta le pareció que el relojero se burlaba de él.

Creo… -dijo tomando un poco de aire-… creo que usted no me ha entendido. El reloj, es decir, las manecillas se mueven, claro… pero se mueven al revés.

¡Al revés!. ¡Al revés!. Como si usted fuera tan especial. A nadie común le ocurren éstas cosas.

Pero, vea bien… el reloj camina al revés.

No me venga con estupideces. No estoy para bromas –farfulló el hombre, tirando el reloj sobre el mostrador-

Venirme a mí a decir que el reloj anda al revés ¿qué sabe usted de relojes? –gritó el relojero.- En mi vida he visto más de tres mil relojes y ninguno –escúcheme bien- ninguno ha andado al revés. No venga con inventos. Seguramente viene a robarme. No crea que no lo he notado. Conozco a los de su clase.

Solo le pido que lo vea. Nada más –dijo el hombre, nervioso. Le juro bajo palabra Divina, humana y extraterrestre –si existiese ésta última-, que no pretendo nada. Solo quiero que vea el reloj.

El reloj anda bien –sentenció el relojero, mostrándole el revólver-. Ahora lárguese, que Juanita quiere mostrarle los dientes.

Aníbal salió dando tropiezos de la relojería. Había perdido minutos valiosos.





martes, febrero 19

viajes marítimos

Hace unos días terminé de leer El marino que perdió la gracia del mar, de Yukio Mishima y todavía no recupero el aliento. Es un libro maravilloso, de esos que nos hacen pensar que el amor es posible (aunque no eterno) y que la gloria, a veces, es algo que dejamos atrás.
Hoy me di una vuelta por acá, en un descuido del torbellino cotidiano de la biblioteca y todo, todo lo que tengo que hacer, y me pareció buena idea contar que tuve la suerte de leer un libro que vale la pena recomendar.
Yo sé que el mundo será de los ewoks alguna vez, pero mientras ellos llegan, el control será tomado por los japoneses; porque tienen una forma hermosa y terrible de ver el mundo. Mishima me impresionó mucho (digamos que un tipo que se hizo el harakiri en los 70 no es algo que se vea todos los días), me impresionó su forma de comprender el mundo y la soledad. Presenta personajes que se enfrentan a lo sublime y al horror.
Vale la pena viajar por sus páginas.

lunes, enero 28

Viajes de Estreno


Pues bien, regresando del estreno de Los Gigantes, esperando también que pronto podamos tenerla en la ciudad. Sobre la obra puedo decir varias cosas: los amigos de Armadillo le han dado un toque de dinamismo muy divertido, demostrando a la vez su profesionalismo y compromiso con el teatro, particularmente, con mi obra.
Fue muy interesante descubrir la palabra escrita conjugada con el movimiento -la puesta en escena-, plantea nuevas formas de interpretación de la obra. Originalmente, Los Gigantes fue escrita para tres personajes masculinos. Armadillo le dio un pequeño giro al cambiar a uno de ellos por Astrid (quien hace el papel de Victoria). El giro fue interesante puesto que no se perdió la percepción de que ambos personajes principales (Demetrio y ahora, Victoria) eran la misma persona. Así mismo, el carácter del Antagonista fue muy bien logrado, resultando incluso repugnante, aún más que lo planteado en el libreto.
Qué decir del público, que asistió al llamado invadiendo los dos escenarios donde fue presentada la obra, con lleno total. Hubo personas que no pudieron presenciarla, lo cual indica que hay sed de teatro en este país. Impresionante fue ver que niños asistentes a la segunda presentación disfrutaron del dinamismo de los Armadillos, dando fe de nuevo que su labor en el teatro nacional (particularmente con el teatro de títeres) es lo que les ha caracterzidado por mucho tiempo. Resta desear que la presentación en la ciudad sea pronto, para que quienes deseen acercarse a la obra lo hagan sabiendo que podran salir del teatro con algo que comentar. Sobre el miedo, la obra nos deja esta enseñanza, que está presente en todo el desarrollo de la obra. Es interesante lo cuidadoso en los detalles de Armadillo, quienes, recalco, demuestran su madurez en las tablas.

Antonio González, alias Zoomo, Chino.

viernes, enero 25

Gran Estreno!!!!!!!


Los Gigantes fue la obra de teatro con la que gané los Juegos Florales Hispanoamericanos realizados en Quetzaltenango, Guatemala. Después de mucho trabajo, el grupo Armadillo Teatro la estrenará hoy. Habrá presentaciónes en ciudad Guatemala en los meses de febrero y marzo. esten atentos. Un saludo Gigante a nuestros visitantes.

lunes, diciembre 10

Doctor Mortis de esta semana

La agradable tertulia con el doctor Morgue... historias dentro de historias. Podrán atrapar al siniestro doctor Morgue?

lunes, diciembre 3

Doctor Mortis de la semana


Hemos llegado a os 100 post. Gracias por visitarnos amigos!!!

El siniestro Doctor Mortis nos presenta en esta oportunidad el escalofriante relato: Concierto de flauta y muerte.