martes, noviembre 6

Rigo! Rigo! Rigo!




Ya que empieza a sentirse el ambiente de fin de año, es hora de desempolvar los acetatos y como no, los compactos de los 15 flamazos navideños para empezar a menear el bote. Recuerdo en mi infancia las fiestas de fin de año, siempre al compas de alguna cumbia pegajosa, fue ahi donde conocí al más grande, a Rigo. Si Rigo es amor, ya no hace falta nada más. Pocos maestros han pisado la tierra con tal cargamento de metáforas e imágenes poéticas. Recuerdo también haber visto la pelicula Oh! que gusto de volverte a ver. Rigo destilaba amor, pero como actor se moría de hambre. Al mejor estilo chapulinesco, era chistosísimo verle sorprenderse al encontrarse con una muchacha a la cual no veía hacía años y empezar a cantar Oh! que gusto de volverte a ver. Y como sucede en esas películas extrañas, los peatones empezaban a danzar al ritmo de la cumbia, inexplicablemente. Ahora me recordé de Rigo, curiosamente. Me saltó a la mente el estribillo tan famoso, tanto como el sirenito, mi matamoros querido y por supuesto el testamento. Grande fuiste Rigo!

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